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Creer o reventar en Garuhapé

Enrique Antonio Perez

Justo a mitad de camino entre Posadas y Puerto Iguazú se encuentra el municipio de Garuhapé, con su prolijo y bello casco urbano.

Luego de recorrer su centro es casi imposible no llegarse hasta el paraje 3 de Mayo, donde su feria de artículos regionales se halla ubicada estratégicamente sobre la ruta 12 y a escasos 6 Km de allí la Gruta India, salto de agua que cae en dos tramos sobre una extensa pileta natural, con una grieta sobre su margen derecha. Desafío para la imaginación será ingresar en esa estrecha herida horizontal que ingresa en la roca desafiando a todas las leyes de la física.

Unos metros río arriba podremos observar el bonito salto 3 de Mayo, absolutamente prolijo, con todos los servicios  y con una limpieza absoluta, que permite disfrutar de una estadía espectacular, ya sea por una jornada o quedándose a dormir en las cabañas que el municipio construyó en el predio.

Estaba pasando un delicado momento en mi salud, hacia un largo tiempo que los médicos no encontraban el motivo de unos dolorosos calambres estomacales y en una visita a Garuhape me recomendaron ir a ver un cacique que podría ayudarme. Debo reconocer que acudí por obligación ya que no creo absolutamente en ese tipo de sanaciones.

Llegamos a una reserva guaraní con bonitas casas, espacios comunes impecables y una escuela bilingüe. Luego de la presentación de rigor, el cacique colocó sus manos en mi cabeza y sin que yo le dijera nada me describió a la perfección los dolores que me acosaban. Luego de unos minutos de recitar palabras inentendibles en su idioma me comentó que su trabajo ya estaba hecho, que sin dejar los tratamientos tradicionales cambie algunas cosas de mi dieta y que seguramente mejorarí. A los pocos días los dolores desaparecerían para nunca más volver.

Supongo que habrá sido casualidad o algún mecanismo psicosomático de mi enmarañada mente, pero a veces -y solo a veces- quiero creer que ese pequeño hombre, con su sabiduría milenaria transmitida oralmente por generaciones, me devolvieron la salud.

En nuestra primera columna resaltamos que la alma misionera es una mezcla perfecta de inmigrantes de todo el mundo y los pueblos originarios, con un esfuerzo gigantesco de nuestras autoridades y la gente, están logrando la inserción definitiva de las comunidades nativas sin perder sus costumbres y su identidad. Siempre se puede mejorar y aunque todavía falte para llegar a la perfección, Misiones es la provincia que más ha hecho por su pueblo originario.

Lastimosamente no puedo dar la ubicación exacta de la reserva ni el nombre del cacique pues no pedí la autorización y ellos cuidan mucho su privacidad, pero si tienen algún problema de salud difícil de solucionar y sin dejar los tratamientos médicos, la sabiduría Guaraní quizás podrá ayudarlos como a este humilde narrador, es solo cuestión de CREER O REVENTAR EN GARUHAPE.

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