Por Nadia Gibaja

¿Sabían que existe un vínculo emocional con las comidas? En efecto los sabores pueden despertar en nosotros, además de diversas sensaciones, sentimientos, recuerdos y hasta cambiar nuestro estado de ánimo.

Lo qué y cuánto comemos está relacionado a cómo nos sentimos en determinado momento. Escuchar qué nos pide el paladar puede ser también una guía hacia el introverso.

En mi caso yo me expreso muy a menudo, o debo decir diariamente, a través de mis éxitos y fracasos culinarios.

Amo cocinar para compartir con mis afectos, para mí, es una manera de demostrar cariño.

Por eso se me ocurrió acercarles hoy esta receta de flan de coco, que tiene un significado muy especial, me remonta a la infancia, a esos días en que mi papá me llevaba con él a su veterinaria en Paraguay, y almorzábamos en un restaurante de nombre “Aquarella”, donde la vedette de la jornada era el flan de coco que servían.

De grande aprendí a hacerlo yo misma, quizás no es igual a aquel flan del restaurante, pero sí muy parecido en sabor.

Acompáñenme a viajar en el tiempo.

Ingredientes:

  • 500 ml de leche.
  • ¾ taza de azúcar (la que gusten).
  • 1 taza de coco rallado o en escamas.
  • 5 huevos.

Pasos:

Hervir por 5 minutos la leche con el coco rallado.

Sacar del fuego y dejar enfriar hasta que quede a temperatura ambiente.

Colar con un colador para leches vegetales.

Volcar en un bowl y agregar el azúcar. Revolver hasta que el azúcar se disuelva. Si usan azúcares orgánicos – yo uso mascabo – quizás esto cueste más, pero no desesperen, aunque queden pelotitas luego se irán al fondo y se disolverán por el calor, y les quedara como una especie de almíbar cuando desmolden.

Agregar los cinco huevos.

Volcar sobre un molde levemente enmantecado (yo no uso almíbar para este flan, por eso lo hago así).

Poner ese molde sobre otro más grande y agregar agua al molde de abajo, ya que el flan se cocina a baño maría. Si no quieren que les quede una “capita” mas durita sobre el flan pueden cubrir con papel aluminio.

Meter al horno a temperatura media, vayan controlando, sabrán que está listo cuando introduciendo un palito – o cuchillo – dentro del flan salga limpio.

Sacar del horno, dejar que se enfrié y retirar.

Desmoldar sobre una fuente bien chula. Para esto colocar la fuente en cuestión sobre el molde del flan y dar vuelta, háganlo rápido, con confianza.

Decorar con coco rallado o en escamas por encima. Pueden también rallarle chocolate, agregar pedacitos de frutos secos triturados, frutos rojos, o lo que gusten y piensen que quedará rico.

Háganlo, no se van a arrepentir.