Bueno, bueno…con aguas más calmas les cuento lo que también pasó en las últimas Paso.

Sol rajante en Posadas “la hermosa”, humedad al palo y caluroso…típico clima misionero, lo amas o lo detestas. Cachetes colorados, pelo revuelto víctima del implacable y sofocante viento Norte. Marco ideal para el hastío, fastidio y mal humor, pero no…era un domingo de fiesta, de democracia y festejo popular. Era un domingo de elecciones. Todas las personas argentinas convocadas a ejercer su derecho a votar. Cuánta alegría carajo!

Pero no todas estuvieron invitadas al festejo. Algunas mujeres fueron expulsadas de la fiesta, sin siquiera poder ingresar a la pista de baile (el cuarto oscuro) por cometer el delito de concurrir a votar acompañadas de sus hijxs pequeñxs. Qué atrevidas, no?

VOS NO!…VOS NO PASAS!

El Estado, responsable total y absoluto, ejerció su derecho de admisión. Sí, como lo leen, en algunas escuelas posadeñas lxs representantes del Estado actuaron cual patovicas de boliches, clasistas, sectarixs y discriminadorxs, ejerciendo violencia contra las descocadas madres que osaban concurrir a ejercer su derecho acompañadas de terribles y revoltosxs terroristas, sus hijes.

A ver si queda del todo claro…según un audio de una alta autoridad de la junta electoral la arbitraria e inconstitucional decisión era sólo y exclusivamente para garantizar el “orden” dentro del cuarto oscuro. Madres afuera!

Qué queda en evidencia? La falta total de implementación de la Ley Micaela, que en su Artículo 1 establece:

la capacitación obligatoria en la temática de género y violencia contra las mujeres para todas las personas que se desempeñen en la función pública en todos sus niveles y jerarquías en los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial de la Nación”

 y violación del artículo 6, inciso b de la Ley 26.485 de Protección contra todo tipo de violencia contra la mujer que tipifica a la Violencia Institucional como

“Aquella realizada por las/los funcionarias/os, profesionales, personal y agentes pertenecientes a cualquier órgano, ente o institución pública, que tenga como fin retardar, obstaculizar o impedir que las mujeres tengan acceso a las políticas públicas y ejerzan los derechos previstos en esta ley. Quedan comprendidas, además, las que se ejercen en los partidos políticos, sindicatos, organizaciones empresariales, deportivas y de la sociedad civil”

y lo que es peor aún, violación de la Constitución Nacional (art. 75 inc. 22), derechos de la mujer y de lxs niñxs.

Completito.

Pero claro…a quién le importa? Que pataleen, total el mundo gira y el resultado electoral todo lo tapa. Un sector festejará, el otro puteará. Ellas? De ellas ya se olvidaron.

A cada una de nosotras nos debe importar y más aún a las que pertenecemos al sistema político e institucional, sin distinción de partidos o ideologías. Si nosotras no defendemos nuestros derechos y el de las demás está más que comprobado que nadie lo hace. Las leyes mencionadas se convierten en hermosos eslóganes de campaña o promesas electorales pero a la hora de la verdad se ve – y se vive- la realidad: Violencia y discriminación.

He concurrido a votar acompañada de algunx de mis hijes como lo hacen, e hicieron ese domingo, diferentes candidatxs, es una experiencia única, donde se transmite con el ejercicio del sufragio la importancia de participar e involucrarse. La pregunta es, porqué algunxs sí y las doñas Rosas no? Bajo qué parámetros algunxs tomaron la decisión de violar derechos impunemente? No echemos la culpa al covicho…no fue por protocolo, fue por abuso de poder y violencia de género.

El Estado (en todos sus niveles y estamentos) está obligado a implementar las políticas públicas con PERSPECTIVA DE GENERO…esto qué significa? Tener en cuenta la realidad de la mujer e incluirla en las políticas y decisiones públicas para garantizar así, no sólo igualdad, sino EQUIDAD.

Vamos con peras y manzanas para que entienda hasta el/la más ignorante: qué parte de que más del 84% de los hogares monoparentales son las mujeres cabezas de hogar y únicas responsables de sus hijes? Dónde tiene que dejar una mujer posadeña a sus hijes para concurrir a votar?…ya sé, ya sé…que lo dejen afuera con un/una desconocidx o con un gendarme con cara de guerra y fusil en mano, total lo importante es garantizar “la prolijidad” de las boletas, no el ejercicio y respeto de los derechos de la mujer y lxs niñxs.

Que algunos límites son necesarios, no hay dudas. Que hacen falta sanciones para que se cumplan, tampoco. Que todo derecho implica -como contrapartida- una obligación, es correcto. Que una sociedad organizada debe regirse por un sistema de normas, todxs de acuerdo…ahora, violar esas normas es un delito y si lo hace el Estado, es más grave aún.

Las mujeres no somos más el eslabón débil de la cadena que sostiene el sistema. Somos personas sujetas de derecho que debemos tener igualdad de condiciones y de oportunidades, sino estaríamos retrocediendo a otras épocas donde votar era un privilegio para algunos y no un derecho para todas, todos y todes.