Viene del latin, soror, que quiere decir hermana. Sororidad es hermandad entre mujeres. Una de las palabras más hermosas del feminismo. Refiere a la solidaridad entre mujeres en contextos patriarcales, especialmente ante situaciones de discriminación por motivos de género y actitudes y comportamientos machistas.

Hace unos días el mundo farandulero expuso, nuevamente, un entramado de sospechas  y acusaciones de infidelidad, que tuvo como protagonistas a dos mujeres que supuestamente se estarían disputando la atención de un varón.

En este contexto, los medios rápidamente pusieron el foco en ellas, lanzandolas a la arena para que luego la tribuna les arroje todo tipo de opiniones, mientras ambas se enredaban en una «cat fight» virtual que cumpliría la fantasía de muchos.

Vamos chiques, aburren.

Desde Lilith y Eva en adelante la cultura machista nos ha puesto en el banquillo de acusadas, luego la sentencia de culpables y después, para dejarnos aún más indefensas, nos hace pelear entre nosotras.

Es en este contexto cuando debemos empoderarnos de la sororidad y ejercerla, para volar alto, mirar desde lejos y vislumbrar que detrás de todo esto esta don patriarcado, reforzando el estereotipo de la competitividad femenina, y otros roles y mandatos de genero.

Resulta que si guampeas a tu marido sos la puta y si él te guampea la puta es la amante, ¿y el marido que onda? Inocente palomita.

Hay que dejar de infantilizar al varón por un lado y por el otro dejar de cargarnos la mochila entre nosotras.

Pretender, además de todo lo que ya se pretende de nosotras, que seamos también las encargadas de «cuidar» los marinovios y relaciones sexoafectivas de las demas, sacándole al varón la responsabilidad de cumplir con los acuerdos que hace con su pareja, ya es un montón, demasiado diría.

La sororidad debe servirnos para eso, como una herramienta para filtrar nuestras apreciaciones, y para que ante situaciones como la que estamos analizando, al don pirulero, cada cual atiende su juego y las culpas donde van.

El derecho de las mujeres al goce y  a la libertad sexual en igualdad de condiciones que los varones ha sido y es una lucha, y una conquista. No volvamos 20 casilleros hacia atrás, porfis.

Nadie le roba el marinovio a nadie. Primero, porque las personas no somos cosas para que nos anden robando. Segundo, porque si hablamos de gente autodeterminada y en pleno uso y goce de su libertad, cada quien debe responder por sus acciones y, en el plano afectivo, con quien se tenga acuerdos previos, Y NADIE MAS.

Hermana yo te abrazo. Porque no soy perfecta, santa, nivea ni pura… ni lo seré… y entonces no pretendo eso de vos.

Sororidad para ti, para mi y para todas como  respuesta a los intentos del patriarcado por enfrentarnos. Juntas siempre, solas nunca más.