Por Nadia Gibaja

Responsabilidad, palabra proveniente del latín “responsus”, que significa responder.

No es realmente libre quien no es responsable. Asumir actitudes o llevar a cabo acciones cuyas consecuencias no podemos solventar nos convierte en exclavxs de las mismas tarde o temprano.

La responsabilidad emocional no es otra cosa que poder hacernos cargo del resultado de lo que decimos y hacemos, de su impacto en lxs demás.

Es muy importante tener este concepto presente. Lo contrario sería obrar con negligencia hacia lxs otrxs, y también hacia nosotrxs mismxs al fin y al cabo.

A ser responsable se aprende. Y es un trabajo arduo que requiere de trabajar el autocontrol, la empatía, la autocrítica, la reflexividad. Es madurar.

Dimensionar lo importante que es tener en cuenta a lxs demás, cuidando las emociones ajenas desde lo que nos toca a la hora de decir o hacer, es un acto de amor, pero además un deber inherente a la vida en sociedad.

No es justo, ni propio de un ser social, andar por la vida rompiendo a quienes se nos cruzan en el camino. No se trata de que los demás acepten quien y como somos y ya, sino de valorar a las personas que nos acojen en su vida, o a quienes simplemente les toca compartir espacios con nosotrxs, y pensar por fuera de unx mismx. Tratar a lxs demxs como queremos ser tratadxs, tan simple como eso.

Si damos algún tropezón en el camino – que lo daremos, somos humanxs – que eso no nos defina. Sencillamente pudiendo reconocerlo y no volviendo a repetir conductas erráticas ya estamos dando un paso al frente. Si tenemos la oportunidad y pedimos disculpas, o enmendamos el daño, ¡tanto mejor!

Cuida tus pensamientos, porque se convertirán en tus palabras. Cuida tus palabras, porque se convertirán en tus actos. Cuida tus actos, porque se convertirán en tus hábitos. Cuida tus hábitos, porque se convertirán en tu destino.” Esta norma ética de conducta esbozada por M. Gandhi es una herramienta poderosa de transformación personal para quienes piensan que los cambios positivos empiezan por unx mismx.

A poner en práctica estas premisas, después de todo, un mundo más justo, igualitario, sensible y amoroso nos conviene a todxs, ¿o no?