Por Nadia Gibaja

Del 17 al 23 de Mayo de 2021 se celebra la semana mundial del parto respetado. Este año el lema es “El respeto por las necesidades de la madre y su bebé en cualquier situación”, nunca más oportuno, nunca más incumplido.

La pandemia covid ha sido excusa para muchos atropellos, pero sin dudas quienes se han visto particularmente afectades son mamás y bebés a lo largo del orbe que no han podido gozar del parto y nacimiento que merecían, partos y nacimientos que son una experiencia fundante, trascendental a todo nivel e irrepetible.

Nuestro país es uno de los pocos en contar con una Ley de Parto Humanizado, no obstante la violencia obstétrica – reconocida en nuestra legislación – sigue siendo una de las más invisibilizadas y naturalizadas, y el contexto covid ha recrudecido esta realidad.

El Ministerio de Salud de la Nación, en sintonía con las recomendaciones de la OMS, ha redactado protocolos, y se ha expedido mediante recomendaciones, no vinculantes, respecto al momento del trabajo de parto, parto y postparto, y situación de personas gestantes y sus bebés recién nacides que ingresan a parto con sospecha o confirmación de COVID 19.

Entre otras cosas el M.S.N. ha dicho que, en tanto la madre y el bebé presenten un estado general bueno, y no requieran tratamientos especiales con motivo de la enfermedad u otros, no existe contraindicación para el inmediato contacto mamá-bebé, y que les mismes deberán permanecer internades en la misma habitación.

Sumado a ello, la ciencia ha dado cuenta de los beneficios que trae aparejados que mamá y bebé estén juntos inmediatamente después del alumbramiento, y así permanezcan, ya que ello favorece el establecimiento de la lactancia, la microbiota, el sistema inmunitario, la termorregulación, y otros aspectos.

Asimismo, el Organismo Nacional de Salud, ha sugerido medidas que hagan posible la presencia de un acompañante, a elección de la persona gestante, en la sala de parto y de internación postparto, sea que el nacimiento se produzca por cesárea o parto vaginal.

Clínicas, Sanatorios y Hospitales, públicos y privados, de nuestro país han adaptado sus protocolos para garantizar, aún en contexto pandémico, los derechos perinatales de personas gestantes y bebés.

Sin embargo también muchos nosocomios privados y públicos, sin dar mayores explicaciones, no han seguido esta tendencia, y cuentan con protocolos que desconocen por completo la naturaleza de un parto, del vínculo mamá bebé, de las necesidades durante el parto y la exterogestación, de las implicancias a nivel psíquico y físico tanto de ambos, entre otras cuestiones humanas que no pueden dejar de atenderse y tenerse en cuenta a la hora de elaborar los planes y medidas de bioseguridad.

En este contexto madres de todo el mundo nos unimos para exigir y reivindicar derechos humanos básicos referidos a los partos y nacimientos, que están siendo sistemáticamente vulnerados por sanatorios y hospitales, públicos y privados, que no amoldan sus protocolos ni a las recomendaciones de las autoridades superiores en materia de salud, ni a las necesidades al parir y al nacer. No hay salud sin salud mental, y estas son cuestiones de salud mental y física.

La defensoría Nacional del Pueblo, la OMS, el INADI, entre otros organismos, se han expedido en el sentido que los partos en los que no se hayan respetado los derechos perinatales legalmente reconocidos configuran un supuesto de violencia obstétrica.

No estamos pidiendo favores, EXIGIMOS SE GARANTICEN NUESTROS DERECHOS.