Por Nadia Gibaja

“Nosce te ipsum et nosces universum”, “Conócete a ti mismx y concerás el universo”. Es un aforismo que se encuentra inscripto en el templo de Apolo, en Delfos, Grecia.

Refiere a que si no hallamos dentro nuestro aquello que buscamos, tampoco podremos hallarlo fuera, pues si ignoramos nuestras propias potencialidades ¿Cómo pretendemos aprovecharlas?

Si bien el aforismo tiene vocación individual, creo que puede aplicarse perfectamente a lo colectivo.

A veces, como humanidad, venimos muy decepcionadxs de nosotrxs mismxs. Desconfiar de la especie a la que unx mismx pertenece ya de por sí hace del mundo un lugar hostil, nos enfrenta y no nos permite crecer ni mejorar.

Cuando nos contemplamxs – como grupo humano – de esta forma perdemos fuerza, esa fuerza colectiva que hoy necesitamos más que nunca.

La pandemia covid 19 nos ha igualado. Nos ha puesto a todxs por igual en situación de sujetxs vulnerables. Nadie sabe cómo le afectará el virus, cuando arribará, o cómo afectará a lxs seres queridos. Ha hecho que todxs por igual debamos cambiar radicalmente nuestras vidas, replanteándonos todo lo que teníamos por seguro y revalorizando lo simple.

Y todo esto también nos está dando un mensaje “acá nadie se salva solx”. Es necesario el compromiso colectivo para salir de esta situación lo menos golpeadxs posible. Cuidar a lxs demás es cuidarme yo. Hoy, frente a la situación climática y ambiental – de la cual el covid es un síntoma – somos unx.

Por eso me parece importantísimo tomar conciencia de nuestra resiliencia, de nuestra capacidad de compasión, de nuestro ingenio, me parece importantísimo ser selectivxs a la hora de elegir a nuestrxs líderes, y a su vez confiar en ellxs.

Como humanidad hemos hecho mucho daño a esta que es nuestra casa, pero también nos hemos demostrado una y otra vez que somos una especie en constante evolución, capaz de reinventarse a sí misma de muchos modos con vocación de mejorar.

Pensemos por ejemplo en los derechos conquistados que han sido impulsados por los cambios sociales y culturales y que hacen que hoy la vida sea mejor, tomemos dimensión de la importancia que de haber encontrado respuestas a muchas situaciones inexplicables, y a veces muy dolorosas, por medio de la ciencia, y así revertirlas, valoremos como hemos logrado organizarnos comunitariamente en pos del bien común.

Y si bien es cierto que todo lo anterior es perfectible, y que aún queda mucho por hacer, es interesante rescatar que, cuando hay voluntad colectiva, cuando realmente tomamos conciencia, cuando nos unimos, PODEMOS.

Esto es un llamado a la unidad, una invitación a mirar al/la otrx con amorosidad, con empatía, con respeto y orgullo. Y cuando digo el/la otrx no me refiero solo a seres humanos, sino a todo ser vivo y también al ambiente que compartimos. No es un pedido ingenuo de mi parte, es posible, totalmente viable, pero sobre todo muy necesario.

Estamos en un momento de inflexión donde el camino que tomemos marcará el curso de la historia para siempre.

“Saber que se puede, querer que se pueda” dice el cantautor Diego Torres, y me apropio en este momento de sus palabras.

Tengo plena fe en que las decisiones que tomaremos individual y colectivamente a partir de esta “crisis” mundial serán las correctas, y que será un renacer para la humanidad.

Un mundo mejor nos espera, solo tenemos que encaminarnos hacia él. Lo que crees creas, y yo creo en que vale la pena hacer todo lo que está al alcance para garantizar a las generaciones venideras un medio ambiente sano, un mundo más afable, y una sociedad más justa e igualitaria.

“¡Cambiar el mundo empieza por ti!” (Alejandro Lerner).