Me pidieron que escriba sobre mí para que lxs lectorxs de Henrika conozcan a la persona que habita detrás de las letras, nunca imaginé que me costaría tanto describirme. Qué difícil tarea. Ahí va el intento…

Soy lo que pienso cuando escucho mentiras, lo que siento cuando veo injusticias, lo que respondo cuando solicitan ayuda. Soy mis acciones de todos los días, soy también la que dice “disculpame si me equivoqué” . 

Fui aquella niña que grito las verdades que le pidieron que calle, fui esa adolescente a la que un buen profesor le dijo “siempre tenes que preguntar por qué” y se lo tomó muy en serio. Fui esa joven a la que dejó de importarle ser condenada por las mismas razones que se premiaba a sus pares varones…

Soy mis luchas, mis equivocaciones, aprendizajes, lo que digo y lo que callo, lo que cuestiono, leo, anhelo y sueño. Soy lo que solté y lo que todavia no puedo, lo que me hace reír, sonreír, llorar o maldecir… 

Apasionada, me cuestan los grises y las injustificaciones. Impulsiva, me enojo mucho y rápido pero en ese mismo orden pronto “se me pasa”. No puedo con la indiferencia, sencillamente no aprendo aún a “desentenderme” y eso a veces me lastima. Sensible, puedo ser suave y dulce como una torta de ricota o dura y áspera como un raspón en el asfalto. Todo eso habita en mí.

Es lo que fui y lo que soy. Después me hice adjudicataria de un montón de etiquetas y roles: amiga, hija, hermana, prima, sobrina, madre, compañera, activista, voluntaria, abogada, reikista, feminista, ariana, entre tantos otros. 

Disfruto cocinar, amo compartir lo que cocino con las personas a las que amo. Sin importar ser reiterativa, no está demás decir que en general amo un montón. A los animales, la naturaleza, los buenos gestos, las cosas que cambian para bien, la justicia, los sabores nuevos, los días de sol y frío o de calor y brisa, las juntadas con mis amigas (cada vez menos frecuentes), las tardes de juegos con mi familia, los viajes, los paseos, las epifanías, soñar y recordar al otro día lo soñado.

Esta mujer en construcción se despide con el deseo más sincero de que aquello que escriba les SIRVA para algo bueno.

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