Otro momento histórico para nuestro país ocurrió esta semana, el Martes 26 de Octubre cuando, casi llegada la media noche, el Honorable Congreso de la Nación sancionó con 200 votos a favor, 22 en contra y 16 abstenciones la grandiosa Ley de Etiquetado Frontal, posicionando a la Argentina – NUEVAMENTE – como un país faro en lo que hace a derechos conquistados.

Esta Ley prevé un sistema de etiquetado de los alimentos y bebidas envasados con advertencias en forma de octógonos negros y letras blancas. Los mismos indicarán cuando un alimentos sea alto en o tenga exceso de azúcares, sodio, grasas saturadas, totales y/o calorías. Además, cuando contenga edulcorantes deberá mencionarlo en una leyenda legible y al frente «Contiene edulcorantes, no recomendable en niños/as», lo mismo en caso de contener cafeína.

Además, entre otro de sus puntos más importantes prohíbe adornar los envases de productos destinados a niñes con dibujitos o colores que los hagan mas atractivos para ellxs, así como también la publicidad de bebidas analcohólicas edulcoradas dirigida a las infancias, o acompañarlos de juguetitos o premios.

También se prohíbe la promoción o entrega a título gratuito para este tipo de alimentos.

¡Y MUCHAS COSAS MÁS!

Que orgullo, escuchaba los aplausos dentro del recinto y se me erizaba la piel. Confieso que me emocioné hasta las lágrimas.

¿Por qué tanta emoción Nadia? ¡QUE MANIJA! PUES SI MUCHACHES porque esto lo cambia todo… esto es una muestra de resistencia ciudadana, y una prueba de que existe vida inteligente, lúcida y consciente en este planeta.

Fueron décadas de desinformación, lobby e intereses económicos que lograron ponernos vendas en los ojos, tapones en las orejas, cerrojos en las manos y un chip zombie en el cerebro, convenciéndonos que el ser humano puede mejorar, mediante la tecnología, lo que la madre naturaleza brinda amable, espontánea y generosamente…

Así, durante casi un siglo, nos alimentamos principalmente – sí, principalmente – de productos comestibles sintéticos, ultraprocesados, que yo no llamaría alimentos. Altos en azúcares, sodio, grasas de mala calidad, calorías y químicos. Bombas de sabor diseñadas para activar en nuestros cerebritos mecanismos de recompensa similares a las drogas de diseño, haciendo que los CHUCHES (comida chatarra) empaquetados se vuelvan adicción.

Este derrotero de maniobras fríamente calculadas por la industria nos MAL acostumbró a comprar todo hecho. Por ejemplo, cuando creíamos haberlo visto todo, a alguien se le ocurrió vender gajos de mandarina en bandejas cubiertas por papel film. Hasta ese punto nos despojaron de nuestra capacidad de producir, preparar y cocinar nuestros alimentos. Hasta ese punto han hecho que para cubrir una necesidad tan básica como comer y beber dependamos de la industria.

Obviamente, además del impacto nefasto sobre la salud colectiva (incremento de los casos de hipertensión, obesidad, diabetes, problemas de fertilidad, cáncer, tanto en niñes como adultes), el correlato ambiental de esta manera de alimentarnos se hizo sentir. La cantidad de deshechos evitables, de contaminación de aguas, de deforestación, y etcétera… generada en los procesos de producción, empaquetado y transporte de estos productos para la ingesta no es gratis, hay que saberlo.

Por eso la emoción, ¡POR ESO LA MANIJA! Esta Ley lo viene a cambiar todo. No será tan fácil engañar a la población, más de unx va a repensar lo que come cuando vea al frente de los paquetes los sellos negros de advertencia.

Agradezco a la ciencia, a la lucha colectiva y a la política del bien por esta conquista.

Humanidad 1, terricidio 0.