María no es influencer tampoco su nombre destaca en los buscadores cibernéticos por ser una renombrada política o activista. Nada de eso, María es el leading-case del resultado, tanto de la indiferencia de la sociedad como del abandono de parte del Estado, desde su nacimiento. En su penosa vida -María ronda los 40 y pico- podemos identificar patrones de criminalización a la pobreza, brutalidad y crueldad de violencia de género en todos sus modos: doméstica, sexual, física, social, económica, mediática, política, institucional y judicial.

María Ovando nació en la provincia de Misiones, Argentina y sobrevive solo porque tuvo suerte. Analfabeta y de extrema pobreza, madre de 12 hijxs, de los cuales el primero de ellos los tuvo a los 14 años, o sea, María fue violada, embarazada y el Estado -al igual que ahora- no hizo nada. Absolutamente nada.

¿Porqué digo que su caso es un leading-case

María es el resultado de la hipocresía y doble moral de nuestra sociedad, la indiferencia política y abandono estatal. Ella encarna la romantización de las “niñas madres” obligadas a parir y olvidadas por el sistema. Tenía 14 años, no hubieron marchas en su defensa como tampoco acción judicial. El Estado no se ocupó de protegerla ni que tuviera acceso a una realidad diferente, con igualdad de oportunidades. La dejaron sola, abandonaron, excluyeron.

María hoy es una mujer adulta, y refleja la verdadera situación social, política e institucional reservada para ellas, las “niñas madres”: invisibilidad, vulneración de derechos, estigmatización social, violencia institucional, persecución judicial e indiferencia del sistema político. Con el agravante de que, al igual que María, lo más probable es que sigan siendo pobres. 

María estuvo injustamente presa durante 20 meses (2011-2012), fue injuriada, maltratada y se violaron sus garantías constitucionales; organizaciones feministas y defensoras de los DDHH- denunciaron la injusticia. Muchas voces políticas evocan la lucha contra la violencia de género como caballito de batalla electoral pero callan, miran de reojo, ante temas que -desde una mirada mezquina, individualista y sumisa- incomodan o alteran la prolijidad del status quo del sistema patriarcal.

A María la absolvieron del cargo de “abandono de persona” por la muerte por desnutrición de su niñita de 3 años, la pregunta que me hago es ¿el Estado, nunca estuvo ni estará en el banquillo de los responsables de ese delito? En nuestro país, la consecuencia más cruel de políticas neoliberales ha sido -sin dudas- los miles, cientos de niñxs desnutridos, abandonados a su mísera suerte. ¿Llegará el día en el cual nuestros juezas y jueces hagan justicia por ellxs y condenen a lxs verdaderxs culpables?

María es en este 2020 nuevamente acusada y llevada a juicio -por la misma justicia que la encarceló injustamente y luego la absolvió- su delito actual es ser “mala madre”. Una de sus hijas y nieta habrían sido abusadas sexualmente y, para la justicia, María es la gran culpable, “ella tenía la obligación, no solo moral sino legal, de actuar en defensa de la integridad sexual de su hija y nieta, a quienes debía contener y resguardar” fundado en que el hecho sucedió en su humilde y paupérrima vivienda. La acusan de no proteger.

Si a sus 14 años le enseñaron que la violación es natural, tan natural que nadie la denunció; que parió un hijo -producto de la misma- y se tuvo que arreglar sola; que sus hijxs sufrieron desnutrición y no recibieron asistencia del Estado; que la acusaron y encerraron injustamente por un delito que no cometió y al sistema no se le movió un pelo. Con qué derecho hoy se la acusa de “mala madre”? Ella es el resultado del sistema, que aún hoy, pretende desde la romantización de delitos y criminalización de la pobreza, seguir vulnerando derechos de nuestras niñas, jóvenes y mujeres.

Si la justicia y la sociedad consideran que María Ovando es culpable de la violación o abuso de su hija y nieta porque dos hijos de puta lo hicieron en su casa, entonces vayan sabiendo que debemos ser encarceladas más del 80% de las mujeres que somos madres. Las estadísticas demuestran que la casi totalidad de estos delitos son intrafamiliares, pero ¿somos nosotras las culpables? ¿Otra vez la vara de la no justicia cae sobre la mujer? ¿Somos nosotras las que abusamos o violamos a nuestrxs hijxs? 

Cada vez que se levante el dedo acusador hacia mujeres como María, recordemos  -mientras lo hacemos- que sólo en el transcurso del 2019, en la provincia de Misiones, 190 niñas menores de 14 años fueron obligadas a continuar con sus embarazos producto de violaciones. 

Nuestras “niñas madres” de hoy, son las Marías de mañana, condenadas a la exclusión e invisibles para lxs administradorxs de justicia.

Silvia Risko

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