Por Nadia Gibaja

Existe una saga norteamericana llamada “La purga”. La trama transcurre en Estados Unidos y trata sobre un supuesto mecanismo implementado por un grupo de personas al mando, llamado los “nuevos padres de la patria”, que pretende contrarrestar la violencia social habilitando un día al año en el que, durante toda la noche rige un permiso colectivo para que cualquiera pueda matar, robar, o cometer cualquier tipo de delito sin ser juzgado ni condenado, EXCEPTO que dichos delitos afecten a un selecto grupo de personas cercanas al gobierno. La supuesta intencionalidad de este método es que la gente “purgue” toda su ira en un solo día para que luego reine la paz.

El 6 de enero pasado, el todavía presidente Donald Trump instigó a una multitud de sus seguidores a manifestarse en contra de la certificación de los votos del Colegio Electoral de EE.UU, que formalizó la victoria del presidente electo, Joe Biden.

Lo que siguió a ello fueron una serie de eventos totalmente desafortunados en los cuales manifestantes, simpatizantes de Trump, violaron las sedes de instituciones, clave de la democracia de los Estados Unidos de Norteamérica. A raíz de tales acontecimientos varias personas perdieron la vida y muchas otras resultaron heridas.

Todo ello de por sí me resultó sumamente impactante, pero lo que realmente venció mi capacidad de asombro fue el video viral de Donald Trump Jr. donde se lo ve participando junto a su padre de una reunión con el gabinete de la Casa Blanca durante las protestas.

En dicho video Donald Trump Jr. alienta a los manifestantes llamándolos patriotas y dándoles las gracias. De fondo se oye la canción “GLORIA”, de Laura Branigan, se ve gente bailando a su ritmo y bebiendo algunos cocteles, en una actitud completamente relajada y festiva.

Al verlo automáticamente vinieron a mi mente las escenas de la película “THE PURGE”, porque dicho film proyecta una situación MUY SIMILAR a la que estaba ocurriendo en la realidad. Un presidente, azuzando a una multitud a que atente contra la democracia, exponiendo de esta manera no solo a sus seguidores sino a toda la ciudadanía que voluntaria o involuntariamente se vio involucrada, mientras él disfruta distendido en un búnker.

Me permito en este momento citar una frase de mi querida amiga Florencia, quien una vez me dijo “un loco hace cien (locos)”, y es así.

Que responsabilidad el voto, que necesario el pensamiento crítico, que apremiante respetar y valorar las instituciones democráticas.

Que la realidad no supere la ficción en este caso, esperemos que el mundo al ver esto no lo naturalice, que nos siga sorprendiendo para mal.

Joe Biden dijo “las palabras de un presidente importan”, y vaya que sí. Ser elegido por la sociedad para representar los intereses de la misma conlleva la más alta responsabilidad dentro del funcionamiento del ejido comunitario. Lo ocurrido durante los primeros días de enero de 2021 no responde a dicha premisa.

La violencia genera más violencia, “la purga” debe venir de la mano del respeto hacia los derechos y la democracia, a través de la conciencia y el compromiso ciudadano.

Este tipo de personajes, líderes negativos, deben ser extirpados de los puestos de jerarquía, y para eso el replanteamiento de nuestros valores y el reordenamiento de nuestras prioridades son la clave.

Que estas acciones pasen a la historia como el ejemplo de lo que no se quiere repetir.