Por Nadia Gibaja

Me tomó unos días escribir sobre este tema porque realmente me invitó a pensarlo desde muchas aristas diferentes, y lo hago porque no logro compatibilizar el “no nos callamos más” con el no decir cómo me siento ante esto que luce, a mi entender, carente de toda lógica.

El 25 de Noviembre pasado falleció el ex jugador de fútbol Diego Armando Maradona. Fue un futbolista Argentino reconocido internacionalmente por su talento deportivo, al que le tocó en suerte ganar la copa mundial en una época histórica para nuestro país, en la que sus hazañas lo consolidaron para siempre en la memoria de los amantes de ese deporte.

Paralelamente Maradona también fue un ser humano. Y como ser humano, en lo que a mí respecta, representó un modelo de masculinidad que necesitamos erradicar, ya que fue un padre irresponsable, un hombre denunciado en reiteradas oportunidades por maltrato hacia mujeres, mantuvo relaciones sexuales con menores de edad e incluso fue acusado de abuso sexual.

Diego Armando Maradona murió, paradójicamente, el día internacional de la erradicación de las violencias contra las mujeres, y en un contexto de distanciamiento social debido a la pandemia covid.

Hay demasiadas cosas que analizar, yo reparé en las siguientes, y establecí este paralelismo.

  • Si nosotras pintamos paredes para visibilizar la violencia, somos vándalas. Si ellos rompen todo para despedir a su ídolo son apasionados.
  • Si nosotras nos manifestamos en disidencia respecto a la celebración de la figura de Maradona no estamos respetando el dolor popular. Si ellos celebran la figura de un violento nuestro dolor por las victimas de violencia, que también debería ser popular, debemos callarlo, por respeto.
  • Nosotras morimos de a centenas, el gobierno no decreta duelo ni emergencia nacional. Muere un hombre y decretan tres días de duelo nacional y rompen con las exigencias de la cuarentena.
  • Si se trata de un actor de madera como Juan Dartés, acusado de abuso: #miracomonosponemos. Muere un futbolista acusado de abuso y es el héroe nacional al que todxs deberíamos venerar.
  • Mueren centenas de mujeres, nos violan, nos pegan, nos violentan de miles de formas, y en el día internacional para visibilizarlo todos los medios hablan con afecto y amor de un hombre que fue violento.

No se trata de ser “yuta – policía – emocional” como se repitió tantas veces estos días. Se trata de invitar a repensar quienes van a ser nuestros ídolos. Y quizás pensar también la idolatría ontológicamente. Enaltecerlo “a pesar de” también es educar. Lleva consigo la idea de que para nuestra sociedad tiene más peso el futbol que el maltrato, abuso, abandono y otras violencias hacia las mujeres.

Y no creo acertado el razonamiento que toma en cuenta sus orígenes humildes y sus circunstancias, porque cuando Maradona hizo las cosas que enuncio más arriba era adulto y millonario. Además esta lógica llevada a la generalidad implicaría que todos encuentren justificativos para obrar de manera incorrecta. Empecemos a hacernos cargo.

Al contrario, creo que siendo consciente, como lo era, de que representaba un modelo para muchos su responsabilidad era mayor.

Idolatrar a Maradona pretendiendo separar lo que fue como persona de su imagen de futbolista es querer hacer encajar el cuadrado en el círculo.

Nada hay en esta nota que pretenda deslegitimar el dolor ajeno, pero me toca, porque lo puedo ver y lo siento, invitar a quienes gusten de leerme a pensar a futuro qué tipo de ejemplos queremos proponer como guía a las generaciones venideras.