El miedo a lo desconocido es un instinto atávico que ha permitido a la humanidad, desde hace miles de años, sobrevivir. Ahora bien, milenios más tarde, tenemos algún que otro recurso para comprobar si nuestro miedo tiene fundamento. Es lo que sucede hoy día con las vacunas anticovid. Reconozco que al principio sentí desconfianza ante esta vacuna “nueva”, por lo que cuando finalmente las vacunas arribaron al país decidí recurrir a mi super heroína favorita: LA INFORMACIÓN.

No es mi intención hacer una nota compartiendo argumentos científicos respecto a esta vacuna, simplemente decir que, luego de acudir a fuentes de información que merecen mi confianza, entendí que “poner el brazo” no se trataba sólo de protegerme, se trataba también de proteger a les demás.

La “inmunidad de rebaño” se da cuando todes les individues de una sociedad obtienen inmunidad frente a una determinada enfermedad, y esto se logra o bien mediante el contagio comunitario o mediante campañas de vacunación. El quid de la cuestión se centra en que obtener la inmunidad de rebaño mediante el contagio dejará por el camino a muchas personas que morirán por no poder sobreponerse al covid, lo cual se evita cuando dicha inmunidad se obtiene mediante la  vacunación.

La vacuna puede ocasionar comúnmente fiebre o malestar por uno o dos días, y esto es un síntoma esperable tras la colocación de cualquier vacuna. En cuanto a los índices de muerte post aplicación de la vacuna, por efecto de la misma, son del 0% según la VAERS.

Y aquí tendría que decir FIN DE LA DISCUSIÓN.

Pero resulta que entre los fenómenos sociales emergidos como causa de la pandemia, hay uno al que yo llamo “HATERS DE LA VACUNA”, y con ello me refiero a las personas que se dedican a poner en duda la seguridad y efectividad de la vacunación, desalentando su aplicación, basándose generalmente en fake news y con argumentos que ¡mamita querida! Necesito expedirme al respecto.

Por eso a continuación, intentando ser breve, me detendré, no en los argumentos “disque científicos”, sino en los de índole humanitaria, ahí va:

  • Yo decido sobre mi cuerpo, si me contagio es mi problema”: PUES NO MABEL, porque el hecho que vos no estés vacunada en primer lugar nos expone al resto a que te contagies y desparrames la enfermedad a otres, y en segundo lugar si todes tomamos esa postura los sistemas de salud colapsan. Así que no es tu problema solamente.
  • Hay que ver qué estilo de vida llevaban las personas que enferman de forma grave o mueren”: uy… en primer lugar ya arrancamos culpabilizando a las víctimas, todo mal ahí, pero más allá de eso hay que tener en cuenta que, POR EJEMPLO, la obesidad y la desnutrición – que son un factor de riesgo para esta enfermedad – están íntimamente ligadas a la pobreza estructural. A ver si levantamos la mirada del ombligo Rubén.
  • Pero al final la vacuna no previene el contagio, y encima hay nuevas cepas para las que no es efectiva”: a ver, ninguna vacuna PREVIENE el contagio al 100%, lo previenen en algún porcentaje, pero nunca es al 100, lo que no obsta a que en la medida en que si lo previenen  sean una gran herramienta en la lucha contra la pandemia, no es lo mismo atender diez pacientes por covid que atender uno. Por otro lado lo que si previene, en todos los casos, son las FORMAS GRAVES, evitando internaciones y el colapso del sistema sanitario. Respecto a lo de las nuevas cepas, estar protegide contra la mayoría de ellas, o estar protegide contra ninguna no da igual, y si no te cierra hace los cálculos.
  • Pero la inmunidad dura muy poco”: Esta frase no es del todo cierta, ya que las células tienen “memoria” y nunca va ser lo mismo estar vacunade a no estarlo, pero por otro lado, hay enfermedades que requieren refuerzos todos los años, al menos en la población de riesgo, como lo es la gripe por ejemplo, y gracias a esas vacunas AQUÍ ESTAMOS, HELLOOOOO…
  • Si me enfermo renuncio a mi derecho a ser intubade”: los derechos a la salud y a la vida son irrenunciables en los términos propuestos en esa frase que es completamente falaz, no podes renunciar válidamente a eso, al menos no en este país en este momento, así que deja de decir pavadas.

Podría seguir, pero hasta aquí los argumentos que me parecieron más representativos de les haters de la vacuna. No seamos de ese team, porfa, que acá la salida es colectiva o no es.

¡A PONER EL BRAZO MUCHACHES!