Hace unos días la periodista Soledad Barruti, activista por la Ley de etiquetado claro, fue invitada al programa que conduce Juana Viale “La Mesa de Mirtha”, y estuvo dando interesante información sobre acuerdo porcino con china, ley de etiquetado frontal, y otras cuestiones.

Como no tengo contratado un servicio de cable en mi casa, busqué el programa en youtube. Estaba subido por fragmentos, entonces me quede viendo diferentes videos.

Entre esos videos se “coló” uno más viejito, en el que Mirtha Legrand preguntaba a Nacha Guevara cuál era el secreto de su “eterna juventud”. A esto la actriz respondió “Como de todo, pero tengo un secretito…”. Cuando dijo eso esperé que hable sobre sus hábitos saludables, su vegetarianismo, la actividad física… Pero no… ella dijo: “Le agrego Satial a mis comidas” (acá va emoji de mujer tapándose la cara con una mano).

Hace un par de semanas, el Gobierno Nacional, a través de la Secretaría de Comercio Interior, imputó a los laboratorios Framingham y Formulab por presunta publicidad engañosa de sus productos Satial y Vientre Plano, ya que se presentan como “suplementos dietarios” y se promocionan como una forma de adelgazar manteniendo el consumo de alimentos con alto contenido calórico.

Es decir, promocionan sus productos a través de publicidad engañosa e información falaz.

Y esto es cruel y grave. Por un lado alienta al consumo de alimentos dañinos para la salud, altos en azúcar, grasas saturadas, bajos en nutrientes… Y por otro lado se sostiene y perpetúa la cultura gordo odiante, jugando con sentimientos y expectativas de quienes padecen problemas de peso, o viven corriendo detrás de estándares de belleza inalcanzables.

Celebro que desde el gobierno se estén impulsando leyes e implementando políticas públicas y acciones concretas para frenar este tipo de manejos por parte de los laboratorios y empresas. Ya me parece grave de hecho que se promocionen fármacos.

Los fármacos deberían ser una solución a problemas de salud concretos y siempre bajo supervisión médica. La publicidad de estos productos, como de otros de origen medicamentoso, y el hecho de que su venta sea libre, sin necesidad de una receta médica, hace creer a la gente que son inocuos, y su consumo se naturaliza.

¡PUES NO!

No, no hay soluciones mágicas. Y lo prioritario no deberían ser ni el peso, ni la talla, ni la apariencia. Lo prioritario debe ser la salud entendida como algo integral. Correr detrás de fórmulas y dietas hipocalóricas, poniendo como objetivo lo externo, nunca nos va a llevar a resultados positivos, sostenibles en el tiempo, para nuestra salud y nuestra vida.

Recordemos además que, según la definición de la OMS, salud es: “Un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. En este entendimiento ¿puedo hablar de estar saludable cuando cargo mentalmente con la presión de intentar ajustarme a estándares de belleza? ¿contando calorías en cada bocado? ¿agregando polvos a mis comidas que no sé bien qué impacto tienen en mi salud a corto y largo plazo?

Y en todo caso la magia está en otro lado. Y sino contemplemos como del misterio guardado dentro de una semilla brotan maravillas de la tierra, y se nos ofrecen manjares que SI son verdaderos aliados a la hora de llevar un estilo de vida saludable.

Más palta y menos polvos perpetuadores de la cultura gordo fóbica y el consumo de calorías vacías y alimentos chatarra.