En nuestro país cada 20 horas un varón mata a una mujer por el hecho de ser mujer.

Según datos del observatorio Marisel Zambrano, de la Casa del Encuentro, en un 60% de los casos el femicida pertenecía al ámbito íntimo de la víctima, y un 61% fue asesinada en sus hogares.

Me pregunto si los varones cis hablan de esto con sus amigos. Si se plantean en algún momento que no tener miedo de caminar solos, o de ser asesinados por sus parejas o ex parejas, o ser violados, o golpeados por personas de su intimidad ES UN PRIVILEGIO DEL QUE NO GOZAMOS LAS MUJERES.

Me pregunto si se dan cuenta que pertenecen al género responsable de los femicidios que ocurren a diario y si eso los interpela en algún punto de su masculinidad.

«Bueno pero no pueden meternos a todos en la misma bolsa, yo jamás le levante la mano a una mujer» ¿y? ¿Alcanza con eso? ¿Qué haces ante la cifra desbordante de femicidios? ¿Cuándo fue la última vez que un femicidio te conmovió tanto que saliste a marchar y exigir justicia? ¿Cuándo fue la última vez que le paraste el carro a otro tipo por ser machista? ¿Te preguntaste alguna vez el por qué de la violencia de género? ¿Reconoces que hay otros tipos de violencia aparte de la física? ¿Que estas esperando para ocuparte más allá de la indignación de la realidad que nos toca a las mujeres?

Decir que no todos los varones ejercen violencia alimenta la impunidad porque es desconocer el grave sesgo de género que existe en esta problemática que nos atraviesa y se cobra vidas de mujeres CADA 20 HORAS.

Seguir repitiendo que «las mujeres también son violentas» o preguntado «¿y la violencia de la mujer hacia el hombre también es de género?» es solapar y desconocer las aberrantes estadísticas de violencia, abusos sexuales, femicidios, feminicidios y otras injusticias que nos ponen a las minas muy por debajo de la tan reclamada igualdad, porque si no tenemos los mismos miedos es porque NO TENEMOS LOS MISMOS DERECHOS.

Les toca a ustedes muchachos, les toca hablar de esto con sus amigos, hacer introspección y reconocer sus privilegios, desandar sus machismos y micromachismos cotidianos, informarse, comprometerse, apoyar, dejar de repetir estupideces sin saber, sin pensar, sin escuchar.

Porque a las minas nos matan tipos, tipos como ustedes, que no vienen del espacio, sino que forman parte de la misma comunidad masculina que frecuentan! Que van a asados, a partidos de fútbol, al tercer tiempo, que se sientan a tu lado en la oficina, en la facultad.

Por eso tienen que empezar a deconstruirse, hablar con otros chabones, comprender desde datos empíricos y ya no solo desde su percepción subjetiva de la realidad, que siempre es sesgada.

Yo marcho, lucho, escribo y leo, hablo con mis amigas, no solo por mi, sino por cada mina en este planeta que es o fue víctima de este sistema enfermo. Hombre ¿Qué esperas para hacerlo? ¿Que maten a tu hermana? ¿Que violen a tu vieja? ¿Que fajen a tu hija? ¿Que acosen a tu novia?

¡Hagan su parte! El silencio y la inacción te hacen cómplice, vos también sos responsable.