Maravilloso paisaje el que nos ofrece la costanera de Posadas, con un espléndido río Paraná que mezcla sus variantes colores con los infinitos tonos de verde de la vegetación en ambas orillas, ningún pintor podrá plasmar tanta desbordante belleza. Es increíble imaginar que este majestuoso espectáculo nace en pequeñas vertientes selváticas que se convierten en diminutos hilos de agua que al entremezclarse forman arroyos, luego de recorrer extensas distancias y aumentando su caudal con lluvias desembocan formando parte del curso principal de nuestro esencial Paraná. En su eterno camino superan todo tipo de obstáculos formando saltos y cascadas de una perturbadora belleza.

Igualmente, maravillosa es la gente misionera, amante de su provincia y con los fraternales brazos abiertos a los que llegan a su tierra colorada como turistas o para radicarse definitivamente, formando una sociedad con una mezcla casi perfecta de avances tecnológicos con valores humanísticos de tolerancia y respeto a todos los diferentes, con una extraordinaria red de protección hacia los más vulnerables

No existen las casualidades, para que un pueblo se mimetice con la belleza del paisaje en total armonía fue necesario y hasta imprescindible contar en sus inicios con manantiales de agua pura, sin ningún lugar a dudas nuestros pioneros que arribaron de todas partes del mundo mezclados con los pueblos originarios fueron el mejor inicio de esta espectacular y pujante realidad que hoy es Misiones. Como todo curso de agua hubo que sortear miles de obstáculos y correr infinidad de riesgos, comenzando en sus inicios la lucha diaria  de convivir con los ataques de los animales silvestres, muchos de ellos salvajes que habitaban en esas tierras, sobre todo en lo profundo de nuestra querida provincia, pero el más perverso y peligroso riesgo que tuvieron que sortear fueron las políticas neoliberales que pretenden convertir nuestro territorio en el infame desierto que condenaron al 93 por ciento de la selva paranaense persiguiendo beneficios económicos para muy poquitos, impulsado con la promoción de monocultivos y destruyendo selva autóctona. Quedando en nuestro suelo la mayoría de este milagro de la naturaleza, que aún perdura. Los habitantes de esta tierra acompañados y guiados por una dirigencia política profundamente misionerista lograron sistemáticamente frenar las ambiciones desmedidas de los nuevos piratas ecológicos, con profundas convicciones heredadas de aquellos pioneros que fueron el manantial en el que siguen abrevando las nuevas generaciones. Convirtiendo a esta pequeña provincia en una de las pocas que todavía se fomenta el mantenimiento de las chacras con producción diversificada que hace florecer a centenas de ciudades, pueblos y parajes en nuestro territorio.

En esta breve reseña de presentación me gustaría plantearles un humilde sueño, intentar recoger las historias de nuestros pioneros para luego difundirlas en notas con formato de cuentos semanalmente, acompañadas por material audiovisual para conocer las caras y la voz de nuestros anónimos héroes que forjaron nuestro presente, seguramente acompañados con imágenes de los magníficos paisajes del interior profundo de nuestro territorio. Esta iniciativa se demoró por la pandemia y es de vital importancia acelerar los tiempos para conseguir la mayor cantidad de testimonios, la vida es solamente un viaje y nuestros mayores están llegando al final de la aventura que es la existencia terrenal y aunque se podría recopilar datos de su descendencia nunca será lo mismo que poder mirar a los ojos a los verdaderos protagonistas de nuestro pasado.

Desearía profundamente narrar historias como el Gabo García Márquez o ser un documentalista como Pino Solanas para describir con poesía estas epopeyas de vida. Les pido que tengan paciencia para soportar mi mediocridad, pero espero que valoren la noble intención de llegar a plasmar la inconmensurable belleza del MANANTIAL MISIONERISTA.