Por Silvia Risko

Hija querida, te amo más que a mi propia vida, por eso te escribo estas líneas. Por favor, prestame atención.

Necesito que te cuides, que no bajes la guardia jamás, que nunca te olvides que el mundo, no sólo es hostil con nosotras sino que además ha ido adquiriendo una falsa fisonomía de preocupación por las mujeres, pero es falso hija, es sólo marketing político o de mercado, seguimos totalmente indefensas. Seguimos siendo invisibles y descartables.

A las entrevistas de trabajo, NO VAYAS SOLA, NUNCA!

En los bares, fiestas y pub, no tomes tragos que no preparen frente a vos, sé que suena una antigüedad, pero por favor, presta atención a lo que te sirven. Nunca te olvides los violadores y abusadores utilizan drogas en las bebidas.

Si tomas un taxi, uber o te lleva alguien, SIEMPRE, SIEMPRE, SIEMPRE saca foto de su patente antes de subir y mandala a alguien de tu confianza, además encárgate que se dé cuenta que tomaste tus recaudos. NO TEMAS PARECER PARANOICA, eso hija, puede salvarte la vida.

No naturalices la agresión o maltrato. No mi amor, NO TE QUEDES UN SEGUNDO CON QUIEN TE VIOLENTE DE CUALQUIERA DE LAS FORMAS!

No transites por zonas oscuras LA CALLE ES UNA JUNGLA, NOSOTRAS LAS PRESAS Y LAS FIERAS SON IMPUNES, no lo olvides amor.

Hubiese preferido escribirte para contarte novedades lindas, pero no puedo, la realidad me supera. Tiemblo al pensar que tu foto esté en una pancarta, encabece una marcha o pongan tu nombre a una ley, porque cuando eso pasa es porque todas, todos y todes hemos fallado. Ha fallado el Estado, ha abandonado a su suerte a una mujer y la convirtió en estadística.

Una ley con el nombre de una víctima de femicidio es la prueba más contundente que todavía no se hizo nada para prevenir y revertir la violencia a la que, día a día, segundo a segundo nos enfrentamos las mujeres en nuestra comunidad y en el mundo en general.

Cada marcha encabezada por una madre a la cual asesinaron, secuestraron o violaron a su hija, es la demostración cruda de la indiferencia total y absoluta del Estado para poner en marcha las políticas públicas que provoquen el indispensable cambio cultural que sigue naturalizando la violencia hacia nosotras.

Cada pancarta con el nombre de una niña, joven o mujer víctima de violencia de género es el trofeo a la hijaputez del sistema político, institucional, policial, fuerzas de seguridad, fiscales, jueces, organismos burocráticos obsoletos con personas al frente sin formación en perspectiva de género y el mas mínimo compromiso con su responsabilidad como representante del Estado.

¿De qué sirven las leyes si no se las implementan? ¿De qué sirven si el Estado no capacita en serio y responsablemente a su personal para que actúen inmediatamente ante una denuncia por violencia?

Se me estruja el corazón al imaginar a madres -al igual que yo-que habrán aconsejado a sus hijas que denuncien a su agresor, confiando que el Estado haría algo para protegerlas y hoy encabezan marchas. Me duele el alma, la impotencia me agobia, la rabia envenena y el miedo se agiganta. Úrsula denunció 18 veces, hoy su femicidio es tendencia en redes.

Para el Estado y sus tres poderes, todavía no somos lo suficientemente importantes como para garantizarnos protección y cuidado, por eso hija, TU SEGURIDAD DEPENDE EXCLUSIVAMENTE DE VOS.