La salida es colectiva, esa frase no se gasta y no se discute. Hay muchas cosas que hacemos que a nadie debería importarle, pero en otras cuestiones hay que levantar la cabeza y dejar de mirarse el ombligo.

A diferencia de “lo que” te lleves a la cama chimbewencha, lo que te llevas a la boca SI TRAE consecuencias para todes, así que atendé un ratito lo que te paso a contar, ¡ENTERATE!

En 2015 la ONU aprobó una agenda de 17 objetivos a lograrse para el año 2030, uno de esos objetivos, el número 12 (“el soldado” ¡jugale a quiniela!), apunta justamente a fomentar la producción y consumo sostenibles, ¿qué quiere decir esto, mis querides Juan Carlos y Mabel? Quiere decir hacer más y mejor con menos recursos naturales, desvinculando el crecimiento económico de la degradación medioambiental.

Dentro de los ítems a tener en cuenta para lograr dicha misión, la FAO y la UNESCO, otros organismos, ONGs y coso, trabajan en conjunto para concientizar y sensibilizar – a todes les kokemones que aún no se deciden a ponerse las pilas con el cuidado del medio ambiente – sobre el gran impacto que nuestros hábitos de consumo alimenticio ocasionan al planeta.

Así nace el concepto de “gastronomía sostenible” (OH WAUS, terrible término te tiré perritx malvadx). La gastronomía sostenible básicamente es aprender a cocinar teniendo en cuenta el origen de los ingredientes, sus modos de producción y distribución. Es decir, que lo que pasa desde el campo hasta tu casa no rompa todo en el camino.

Léeme con atención…

Es elegir ingredientes cultivados sin uso de agrotóxicos, con energías limpias, eligiendo alimentos de estación y producidos cerca del lugar, reducir el consumo de carnes y de alimentos que vienen en paquetes que generan basura no biodegradable, es un negoción para vos, tu salud, la de tu familia, la de Mirtha Legrand, las economías regionales, el medioambiente y el resto de los animales a quienes no les queda otra que compartir planeta con nosotros, que somos como ese vecino que prende la parrilla justo cuando terminaste de colgar la ropa para que se seque y te llena todo de olor a humo.

No tenes que hacer un gran esfuerzo, elegí la pinche fruta en vez de comprar un paquete de coso ultraprocesado, y comete esa ensalada de legumbres en vez de tanto bife, no es taaaaanto bardo.

Venimos de décadas de vivir modo zombie, corriendo ciegxs detrás del reloj, exigiéndonos y exigiendo a lxs demás hacer más, en menos tiempo, con menos recursos en términos económicos.

¿El resultado? Un planeta en jaque, cursando una pandemia y de cara a nuevas pestes y desastres naturales que sucederán – puedo afirmarlo – si no despabilamos a tiempo, y ese tiempo se acaba pronto. ¡No te quejes después cuando por salir de fiesta terminas siendo buscado por la interpol!

¿Será la humanidad capaz de despertar antes de que sea tarde? ¡CLARO QUE SÍ! Pero eso depende de todes.

¿Querés volver a los pogos? ¿a respirar sin tapabocas? ¿a entrar a comprarte un paquete de fideos sin hacer una fila de media cuadra? ¿A chapar con desconocidxs sin miedo a morir de covid? BUENO, ponete las pilas pues.

Nadie se salva solo, y a pesar de que Ivanna Nadal diga lo contrario, SÍ SOMOS responsables por lo que les pase a otrxs en la medida en que nuestras acciones incidan para eso.

Así que ya sabes, ¿contamos con vos?.