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Mujeres y finanzas: ¿cómo es tu relación con el dinero?

Nadia Gibaja

Estereotípicamente las mujeres estamos asociadas al romanticismo, al cuidado, a la belleza, al campo de las ciencias sociales y a las letras…

Al menos las mujeres de mi generación, y la siguiente, hemos crecido disociadas de la idea de ser nosotras mismas el sostén económico de nuestros hogares… la idea de un hombre proveedor ha sobrevolado culturalmente nuestra proyección a futuro, y forjado estereotipos, mandatos  e ideas limitantes sobre nosotras mismas y nuestras capacidades, condicionando de esta manera nuestras aspiraciones…

Hoy en día, a pesar de que hemos logrado ampliar horizontes, conquistando derechos y ganando espacio en el campo laboral, nuestra posición sigue siendo desventajosa en relación a la de nuestros pares varones…

Muchas son las razones por las que afirmo esto: el techo de cristal, el suelo lodoso, la brecha salarial, el trabajo de cuidado no remunerado, la precarización laboral femenina, la feminización de la pobreza…

A ello se suman ciertos datos que no embellecen el panorama. Por ejemplo, que en Argentina el 6% de los hogares son monoparentales y están a cargo de una mujer… Que, según el Ministerio de las Mujeres, Género y Diversidad de la Nación, somos nosotras quienes realizamos un 70% del trabajo de cuidados no remunerado dentro de los hogares, teniendo por consiguiente menos tiempo para la realización económica… También, recientes estudios efectuados por el Ministerio de las Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual de la provincia de Buenos Aires, arrojaron un dato concluyente: el 70% de los padres (progenitores varones) no cumple con la obligación alimentaria, recayendo ese déficit – de nuevo – sobre nosotras; y puedo afirmar, sin miedo a equivocarme, que ese estudio hecho en el resto del país no arrojaría resultados muy diferentes.

Y, aun pensando en la idea tradicional de un varón proveedor, ¿realmente queremos volver a eso? La autonomía económica es la base de la libertad y la independencia. La dependencia económica, por el contrario, nos expone a abusos.

Pero ojo, ¡a no desanimarnos!, al contrario, saber todo esto es buenísimo, porque nos permite problematizarlo, darnos cuenta, ponerlo en perspectiva, en agenda, y tomar acción, buscando estrategias para revertirlo… No hay justicia sin equidad, ¡y vamos por ella!

Las mujeres no fuimos educadas para pensarnos a nosotras mismas como proveedoras, como hacedoras de dinero… Pero podemos revertirlo.

El buen manejo de las finanzas personales es de suma importancia, y la clave para lograrlo es la educación financiera… 

En mis siguientes notas estaré hablándoles sobre algunos conceptos que mencioné aquí, y también contándoles sobre hábitos y consejos que me sirvieron para mejorar mi relación con el dinero y las finanzas.

¡Hasta la próxima!

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