¿El fin justifica los medios?

Es necesario poner en juego todo, incluso lo más importante, nuestra salud, para alcanzar la delgadez?

Estar “flacos” es un deseo o es uno de las tantas exigencias a cumplir para encajar en la sociedad? Una sociedad que nos nubla el pensamiento para así cumplir con los estándares de belleza impuestos, los cuales jamás vamos a alcanzar porque mutan todo el tiempo, pero en Argentina hay uno que parece no irse nunca, la delgadez extrema.

Si bien no quiero marcar una diferencia entre hombres y mujeres, porque todos estamos bajo la misma presión, a nosotras nos exigen entrar en ropa talle único y ser de una sola manera: flacas, altas, rubias en lo posible y de ser morochas, recurrir a una buena tintura. 

Nada de brazos musculosos o piernas grandes, nada de “rollos”, ni en la cabeza ni en el cuerpo, ojo con desarrollar un abdomen muy marcado, porque tampoco queda bien. 

No queda bien, ¿a ojos de quién?

Ante toda esa exigencia, la propia y la del “otro” que opina sobre nuestro cuerpo, entramos en crisis y ahí el negocio de los suplementos para “bajar de peso” ve luz verde y empieza a jugar con nuestros sentimientos y con nuestro dinero. Estamos desesperados, prendemos la televisión o vemos las redes sociales y muchas personas famosas, prometen que podes comer todo lo que quieras sin engordar espolvoreando un “polvito mágico” sobre la comida o que tu cuerpo puede “quemar” más grasa tomando dos cápsulas -del producto que promocionan- por día antes de la primer comida. 

Todo esto te lo prometen para que tengas el cuerpo de ellos, perfecto e impoluto, nada de photoshop. Cúan desesperados estamos para que la palabra de un famoso, que le pagan por promocionar un producto, valga más que la evidencia científica.

Si no me consultaran a diario acerca de estos suplementos o no estuvieran sin stock los comerciantes por la alta demanda, no me ocuparía en hablar sobre el tema.

Empecemos por la cruda realidad, los quemadores de grasa y productos para la pérdida de peso que funcionan, son ilegales y son los de mayor consultas hospitalarias por efectos adversos, sobre todo por ser perjudiciales para el corazón. Por otro lado, los productos que son de venta libre en farmacias no sirven porque son una mezcla de muchos ingredientes sin sentido y pueden afectar la salud.

No estoy en contra de que busquemos estar más cómodos con nuestro cuerpo pero me opongo a que el único resultado buscado sea ser más flaco. Tenemos que empezar a plantearnos buscar estar más saludables. 

El primer paso tiene que ser empezar a movernos más, no importa que hagas pero levantate del sillón, deja el auto en la cochera y empezá a sumar un poquito de movimiento todos los días. El segundo es mejorar la calidad y la cantidad de comida. No tiene que ser tan difícil o tan abrupto, basta con consumir una fruta o un vegetal nuevo por semana. 

Son pasos chiquitos que te van a llevar a tu objetivo pero también te van a dejar hábitos, que son para siempre.

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