Observo. Me gusta mirar por donde voy, aunque a veces mis universos se mezclen. Cuando veo injusticias, desigualdades o cosas mal hechas busco soluciones mentales, les doy mil vueltas, me frustro ¿cómo se soluciona esto? Supongo que hablando con alguien que sepa ¿no? Anoto: HABLAR.

Entiendo hoy que plantear disparadores de ideas es una buena forma de empezar a mover las cosas y por aquí voy yendo.

Hace unos días Magazine Henryka publicó mi nota Un mundo para Mirtha Legrand https://magazinehenryka.com/mujeres-siglo-xxi/un-mundo-para-mirtha-legrand/

Como fue mi primera publicación la compartí por redes con mis amigxs y grata fue mi sorpresa al ver como algunxs no sólo la leyeron sino que me devolvieron reflexiones (y correcciones varias).

 “Es verdad, mi mamá cada vez que la invitan a comer afuera pregunta si el lugar tiene escaleras”.

“Me di cuenta de que no hay lugar donde los adultos se junten a hacer actividades”.

“Me hizo pensar en el mal uso de la palabra “abuelos” para nombrar a los adultos mayores”.

“No me gusta el lenguaje inclusivo”. (acá aclaro que es no binario, pero es cierto que interpela a las personas y valoro el comentario).

Un párrafo aparte merece un amigo de mi madre que envió una devolución por email, si, llegó por email, donde además de llamarme “brillante” (me sentí elogiada debo confesar) menciona algo que me dejó pensando fuerte: “una mirada poco común de encontrar en esas edades”.

¿Es posible que mi visión del mundo no sea la que se espera que sea a mi edad? Leo en él una forma de vernos (porque ellos siempre nos están mirando) y me duele un poco porque siento que es verdad. ¿En qué momento nosotros dejamos de verlos a ellos? ¿Tan absortos vamos por nuestros universos que no podemos pensar en que nuestro futuro es el presente de alguien más?

Cuando somos chicxs somos el futuro, cuando somos adolescentes somos el futuro, cuando somos jóvenes somos el futuro ¿y cuando somos adultos qué somos? Si, seguimos siendo el futuro. Siempre somos el futuro.

Entiendo que es necesario pensarnos como sociedad y de ver (y mirar) a quien tenemos al lado para que, de una vez por todas, nuestras ciudades sean amigables y puedan disfrutarla todos, todas y todes. Pensarnos todos como futuro nos va a ayudar a planificar mejor, a cuestionar y a tomar mejores decisiones. Anoto al margen: CUESTIONAR TODO.

Invito a quienes están leyendo, a convertirnos desde ahora en inspectores del mundo que le vamos a dejar a Mirtha y a les Mirthes (y a nosotrxs mismxs). A veces sólo es suficiente que alguien plantee una duda/idea para disparar reflexiones, como mi nota, como sus devoluciones, como este magazine, mirar el mundo alrededor y pensar qué cosas se pueden hacer mejor y decirlas.

¿Anotamos otra acción? MIRAR. Anotemos también DECIR porque ese es nuestro vehículo.

Te animo a que hoy cuando el día te empuje a la rutina diaria frenes un minuto y veas alrededor, ahí donde estás, imagínate siendo Mirtha, fíjate qué falta, qué sobra, qué se puede modificar y a quien hay que avisarle para que esto cambie.

Estamos enredados en redes todo el tiempo y tenemos los medios para expresarnos, usemos bien nuestras voces (y letras) y si vemos que lxs de al lado no están prestando atención, un codazo amigable y un guiño, para que no se dispersen.

Todas las ideas son ideas hasta que se concretan, y quizás tu función en este engranaje es gestarlas y soltarlas para que circulen o recoger alguna y hacerla germinar. Podés compartir esta nota también, para que otrxs lectores se animen y comiencen a pensarse y pensar qué mundo le quieren dejar a Mirtha Legrand.

Reto de la semana: Parar, mirar, cuestionar y decir. Recordemos que el futuro somos todos. Siempre.