Por Carolina Belloni

Hace unos días se conoció una noticia más que alarmante y para las que militamos el feminismo dolorosa (en realidad es dolorosa para toda la sociedad).

El caso es que en Santa Cruz se estaban llevando a cabo entrevistas públicas para la selección de Magistrados; durante la entrevista a Elián Smith, candidato a integrar la Cámara Federal de Apelaciones de Comandante Luis Piedrabuena, una de las consejeras, Vanesa Siley, le preguntó sobre el significado del concepto “techo de cristal”. Oh Sorpresa! La cara del aspirante fue la antesala de lo que vendría, lejos de reconocer su ignorancia sobre el tema, el entrevistado contestó con una improvisada y enredada respuesta (le decimos sarasa) que dejó al descubierto no solo la falta de información al respecto sino su falta de honradez al no poder admitir su desconocimiento sobre lo que se le estaba preguntado.

El “techo de cristal” hace referencia a las barreras invisibles o imperceptibles a simple vista, a la que se enfrentan las mujeres para acceder a puestos jerárquicos dentro de los distintos ámbitos. Puede entenderse como una metáfora de la violencia simbólica a la que se somete a las mujeres en el mundo del trabajo: sueldos más bajos que los de sus pares varones, roles que obedecen a estereotipos de género, prejuicios, entre otras cuestiones, hacen que la carrera a los altos cargos sea más sinuosa y con obstáculos cuando la que realiza el recorrido es una mujer.

Entendemos que nadie nace sabiendo pero lo peligroso es que el señor en cuestión ni siquiera tuvo la nobleza de decir que no sabía o que no estaba seguro de lo que significaba, o sea… el tipo mandó fruta!  Habrá entendido que estaba concursando para ser un JUEZ?

¡Todo esto es gravísimo! Y por supuesto que, como era de esperar en tiempo de redes sociales, no tardaron en hacerse públicos los comentarios y opiniones de las representantes de todos los sectores sociales que a diario luchan (luchamos) contra las desigualdades a las que somos sometidas las mujeres. Supongo, y quiero tener un poquito de fe en que el señor Smith finalmente no logró el puesto, ya que al final parece que la “justicia” social es la que dicta las sentencias más firmes.

Aprendimos a hacernos oír y ahora que sí nos ven esto no puede volver a pasar.

Dos cuestiones son urgentes de reparar en este sentido, la primera se cae de madura: es necesario que los jueces y juezas estén capacitados y posean formación con perspectiva de género ¡ya! ¡Ayer! Y aplaudimos el compromiso de lxs consejerxs que llevaron adelante las entrevistas, es por ahí el camino.

Y la segunda es que si bien existe la Ley Micaela (que más o menos se aplica y es OBLIGATORIA en la administración pública) es necesario y debe ser excluyente que la formación en perspectiva de género sea requisito en TODOS los concursos, adscripciones y llamados para ocupar cargos en cualquier sector público y/o privado.

Nosotrxs mientras tanto seguiremos desafiando mandatos patriarcales en cada ámbito de la sociedad, reclamando derechos, deconstruyendo, reconstruyendo y rompiendo lo que hay que romper para que así podamos finalmente quebrar estas barreras y usar el cristal para brindar por una sociedad igualitaria. ¡Salud!

Nota al pie: Como lectora curiosa y para lxs que estén interesados en este tema les sugiero dos libros: “Economía Feminista” de Mercedes D´Alessandro y “Rompimos el cristal” de Carolina Castro.