Estoy segura de que esto es -probablemente- lo más difícil que me tocó hacer en mis 22 años.

Metafóricamente hablando, podría ser una tormenta, pero a la vez represento la lindura, la frescura… “Yo tengo la vista hacia el mar” diría Nathy Peluzo, una de mis artistas favoritas.

Siempre dije que no era buena para escribir, pero las notas de mi teléfono me delatan. De vez en cuando soy capaz de expresarme de tal manera que cada vez que releo algún texto que escribí, en algún momento donde me motivaban mis emociones, me conmuevo y me sorprendo de la cantidad de Karlas que puedo encontrar en mis borradores. 

Quizá por eso me cuesta autodefinirme porque soy un conjunto de cambios, que mutan constantemente: no soy la misma de ayer y seguramente tampoco sea la misma cuando acabe de escribir esto.

Habito un mundo que me excluye y discrimina por el cuerpo que tengo y terminé convirtiéndome en mi propia lucha.

Me gustaría, a veces, resumir todo en que soy una acuariana con luna en virgo. 

Soy consciente de que puedo influir en las personas pero no sé cómo lo hago, simplemente creo que los conocimientos adquiridos deben ser compartidos porque de nada sirve mezquinarlos. Unx es con unx mismx y con lxs demás. 

Nunca jugué a ponerme un vestido, casarme ni tampoco a ser madre. En numerosas ocasiones recuerdo haber escuchado que “cuando sea grande voy a cambiar de opinión” y creo que desde ese punto parto en mis ideales. 

No sueño con encontrar el amor de mi vida, mi sueño es ser la mujer de mi vida. 

En los grupos sociales siempre ejercí el rol de líder, la que asume responsabilidades, la que está siempre lista y la que vive estresada…Uf! si no lo sabrá mi mamá que me vio enloquecer tantas veces. 

Nunca me imaginé cómo sería mi vida pero cuando elegí qué carrera iba a estudiar, no dudé ni un segundo que quería ser Productora y Realizadora audiovisual.

Siempre hablé mucho y escribí poco, hoy en día hago ambos por igual.