Por Ángela Ferreira

El pasado 10 de diciembre la Cámara de Diputados de la Nación trató el proyecto IVE (de interrupción voluntaria del embarazo) que ha venido, no solo en ese día específico, pero desde hace unos años, dividiendo aguas, generando controversias y polarizaciones de grupos, que se dividen -pareciera taxativamente- entre pañuelos verdes y celestes.

Toda esa ebullición social sobre el tema se vio reflejada en el debate y la votación propiamente dicha, pero lamentablemente las intervenciones y posturas de diferentes sectores sociales trascendieron los canales democráticos del debate social y parlamentario.

Las presiones familiares, de vínculos afectivos, comunitarios, provincianos, políticos y eclesiásticos estuvieron a la orden del día. Este último dejando en claro que ejerce un poder considerable en nuestra provincia, Misiones.

Así, los variados,  heterogéneos y algunos irrisorios argumentos planteados en la cámara baja nos hicieron reflexionar sobre el rol de quiénes elegimos para representarnos. Algunes parecían no haber ojeado el proyecto desconociendo detalles importantes del escrito, otres representaban claramente a sectores conservadores de poder (mandando fruta) y por último, por suerte las/les/los más, fueron quienes pudieron brindar palabras de entendimiento y búsqueda del consenso social como el caso de la Diputada Flavia Morales que dijo “Desde la votación del 2018 he reflexionado, he analizado. La penalización no logra evitar que muchas mujeres realicen esta práctica y más aún en la clandestinidad…” “…hoy decido acompañar y votar a favor de la regulación, que espero que pueda hacer que nuestras mujeres vivan en mejores condiciones. No creo que a ninguna mujer le guste tomar la decisión de abortar. Estoy a favor de la vida, no quiero matar a nadie…” “…En efecto,  la intervención del Estado en este momento es fundamental…” concluyó la diputada misionera con gran tino al correr la discusión del eje de lo “moral” (línea argumentativa utilizada históricamente por las  resistencias para resquebrajar derechos).

Otro importante eje argumentativo que acuñó en su discurso de auto-revisión y deconstrucción, elixir de esperanza para quienes militamos el feminismo, fue el de confiar en el Estado como una herramienta de transformación social, pero además remarcando un rol presente e interventor, en éste caso en particular, para ampliar derechos.  

Intolerancia:

Entendida como “actitud de la persona que no respeta las opiniones, ideas o actitudes de los demás si no coinciden con las propias”  concepto significativo de refrescar en los tiempos que corren y frente a las amenazas propinadas desde nuestra “tierra sin mal” a la diputada Flavia Morales.

Ciencias sociales a marzo a aquelles que aun no comprendieron que la polarización de las discusiones, las brechas basadas en supuestas diferencias irreconciliables y la famosa grieta,  no son más que formas de fragmentarnos, dividirnos y debilitarnos como sociedad.

No se trata de tibieza, se trata de comprender que no somos todes iguales, que no pensamos igual, que no nacimos feministas. Para quienes soñamos con una sociedad más justa y equitativa, hay que trabajarla  a diario, paulatina y constantemente.

Más educación y la ESI  a pleno, son la clave a futuro.