Desde que nacemos -en función del sexo asignando al nacer- nos meten en la cajita del género (binario rosa-celeste) que contiene una serie de sueños, gustos, aspiraciones, comportamientos, planes de vidas, pasiones, talentos, oportunidades… todo sin preguntarnos y de las cuales no está permitido salirse ni desviarse.

«El género puede entenderse como los roles, comportamientos, actividades y atributos que una sociedad determinada en un momento dado considera apropiados para hombres y mujeres. Estas realidades se construyen socialmente y se aprenden a través de la socialización».

Irrumpir con las aspiraciones propias de cada une de esos constructos, aún en la actualidad, es motivo de castigo social, exclusión y marginalización. Hay que ir por la vida modelándose o adecuándose al máximo posible con esos modelos idealizados de lo que significa ser mujer o varón (excluyendo toda la riqueza de la diversidad existente).

Idealizados dígase a los fines patriarcales. Los estereotipos de género juegan un rol fundamental en esas adecuaciones actitudinales construyendo dicotomías características para cada construcción genérica que determinarán las oportunidades, vivencias y esferas sociales para cada une (jerarquizadas y valorizadas de manera diferenciada).

Solemos comenzar por explicar o asociar los roles de género con los colores, juegos, juguetes, largo del pelo, etc., pero aunque todo ello es parte inicial de la problematización de éstas construcciones  (que destruyen), también van condicionando de manera casi imperceptible las actividades, tareas, responsabilidades (valorizadas de manera diferenciada según quienes las ejercen), y todo ello se va reflejando inclusive en los procesos de profesionalización, de agendas de desarrollo científicos y prioridades gubernamentales.

Ya sabemos que los roles construidos ocultan talentos, silencian sueños y coartan voluntades con un diciplinamiento social feroz tan naturalizado históricamente que aparece en nuestras vidas con formas automatizadas que vamos reproduciendo casi sin cuestionar. 

¿Cómo podremos ir desasiéndonos (todes) de éstos libretos?

La tarea es de la sociedad entera, de todes y cada une. En tanto sociedad debemos construir nuevas formas del “deber ser”, nuevos ideales de personas desvinculadas de su identidad u orientación sexual, mas bien pensadas en tanto las formas  como las personas construyen la relación con el entorno, sus lazos de solidaridad social, de empatía, de relación con su comunidad, con los animales y con el planeta en general.

Vaya desafio!