Siempre recuerdo la anécdota que se volvió viral en redes en la que una mujer pintó la carrocería del auto de un muchacho en Provincia de Buenos Aires con el mensaje: “si era poliamor avisa antes”, “relación abierta es cuando aceptan los dos”, “como me bloqueaste te escribo acá”. Claramente muchos medios construyeron noticias sobre la historia tachando de loca a la mujer cuando ella reclamaba, precisamente, esa honestidad o posibilidad de consentir o no consentir frente a nuevas situaciones o formas de vincularse.

Frente al descubrimiento de la deshonestidad es bloqueada ya que no había explicación posible para lo no charlado, acordado, planteado o consentido. Para ir desde lo positivo, si hubiera acuerdo, no sería traición.

En lo que respecta a la monogamia, sabemos que nuestra sociedad naturaliza la deshonestidad de los varones en las relaciones afectivas pero castiga y ejerce control social sobre las mujeres, que no es vista de la misma forma una traición femenina que una masculina.

Reivindicar el concepto de consentimiento es fundamental para las personas adultas que comienzan a encontrarse con relaciones afectivas no-monogámicas como el “poliamor”, “relaciones desapegadas” o “relaciones abiertas” puedan hacerlo de-construidos y con más herramientas. Por eso reitero, son fundamentales las nociones de consentimiento para no perder de vista las responsabilidades afectivas, la honestidad y de los acuerdos (que deben renovarse de tanto en tanto).

No me refiero a contratos escritos para cada cosa que hagamos -cual Sheldon Cooper de la serie Estadounidense The Big Bang Theory- más bien a la capacidad de hablar clara, directa y honestamente sobre lo que queremos o deseamos, sin el temor de herir a la otra parte y para que todxs puedan definir; qué desean, cómo desean y sí desean desarrollar una relación afectiva.

Se conoce como consentimiento al acto y resultado de consentir (es decir, aprobar la concreción de algo, condescender, tener por cierto algo, otorgar, permitir, etc). La idea de consentimiento, de acuerdo al significado del término, implica admitir, una determinada condición.

Además el “brindar consentimiento” debe darse libremente (sin presiones, sin manipulación, sin influencia de drogas o alcohol), debe basarse en lo que desea la persona y no en lo que se espera de ella, debe ser específico (Ej. consentir a besarse en el dormitorio no significa aceptar relaciones sexuales), se brinda estando informadx y es reversible (se puede cambiar de parecer en cualquier momento).

Éstas nociones son vitales para construir formas de vincularse más sanas y consientes, en el respeto al cuerpo de las otras personas, a lo que asumen responsablemente que desean o no desean hacer, pero también para desarmar las formas efectivas que rompen acuerdos o des-respetan la voluntad o la confianza de otra persona.  

Creo que nos queda bastante camino por recorrer en ese sentido, pero si hay dialogo y honestidad, respetando los sentires de la otra persona, siempre habrá esperanza.

Para cerrar simplemente recordar que NO ES NO. Estar inconsciente es NO, estar drogada es NO, no sé también es NO, todo es NO salvo el SI.

Basta de creer que les pertenecemos.

Bazinga!