Por Florencia González

Somos de la generación que creció en el mundo de Princelandia: doncellas sensibles, indefensas y  delicadas que esperan a que un príncipe valiente fuerte y apuesto las rescate siendo este el único camino posible para vivir felices por siempre.

De adolescentes consumimos novelas y telenovelas de historias pasionales; musicales y películas románticas taquilleras  en las que el amor es la única fuerza que todo lo supera. El  el amor todo lo puede y como en la guerra..en el amor todo vale.

Joaquin Sabina canta “lo que yo quiero corazón cobarde, es que mueras por mi. Y morirme contigo si te matas y matarme contigo si te mueres..Porque el amor cuando no muere mata, porque amores que matan, nunca mueren” 

Creo que la fecha en la que se celebra el amor es una buena oportunidad  para repensar en todos los mandatos que tanto mal nos hacieron.

Avanzar hacia la igualdad y erradicar la violencia de género incluye acabar con creencias e ideas erróneas sobre el amor: no somos la mitad de nadie, no nos hace falta una pareja para sentirnos completxs y desarrollarnos.

Definir el amor puede ser tarea compleja, pero podemos empezar por descartar lo que no entra en la definición: AMOR no es maltrato, ni son gritos, ni son celos. Ninguna manifestación de violencia tiene que ver con el amor.

Y aún así, ¿cuántas mujeres continúan siendo brutalmente asesinadas en nombre del amor? ¿cuántas vidas más han de esfumarse en nombre de ese maldito amor?

La idealización  que nos impusieron muchas veces justifica o naturaliza el abuso, convirtiéndose en el caldo de cultivo de la violencia de género. Debemos acabar con el mito del amor romántico.

Y ojo! Destruir el mito del amor romántico no significa destruir el amor ni dejar de creer en él.

Significa replantearlo, deconstruirlo, vivirlo de una manera mucho más sana, más libre, más pareja y menos prejuiciosa.

Destruir el mito del amor romántico es terminar la idea de que tenés que encontrar al amor de tu vida -como si existiera solo UNA persona en el mundo que puede hacernos feliz -, que te complete –como si solterxs nos faltara algo- y a la cual pertenecés y él te pertenece de manera exclusiva,  como si fuésemos algún tipo de bien material.

Es romper con la idea de que existen celos sanos y que hay una sola forma de amar, heteronormativa, patriarcal, violenta y posesiva.

Es estar con alguien porque realmente nos hace feliz, nos complementa y nos motiva a ser mejores versiones de nosotrxs mismxs.

Si es amor, siempre suma y hace bien, y sino, es otra cosa.

En esta fecha, pongamonos el desafío de construir una nueva y revolucionaria forma de amar, empezando por amarnos más a nosotras mismxs.