Responder quién soy a los diecinueve, cuando hace tan solo un año empecé a encontrarme, es difícil. Me tranquiliza pensar que es una búsqueda eterna, ya que nuestra alma se va nutriendo cada vez más de nuevos saberes y sentimientos, trazando nuevos caminos, o eso espero. Qué aburrido ser siempre la misma, ¿no?.

Tuve la fortuna y privilegio de tener una infancia llena de amor, junto con personas queridas que buscaban que mis ojos brillen aún más. Que hacían lo imposible para que mis sueños se cumplan. Estuve rodeada de naturaleza los primeros años, aprendiendo a plantar frambuesas y luego a esquivar las espinas de los tallos, para comerlas a escondidas por la siesta.

Siempre sentí que veía, y presentía, las cosas de una manera diferente, hasta que hace no mucho, me encontré con un grupo de poetisas y poetas, y después con el activismo ambientalista, donde me sentí un poco más en casa (interiormente). 

Me autodefino como activista, pero es más complejo que eso. 

Desde chica el corazón me latió ante las injusticias, y la cabeza se me llenó de preguntas como “¿Porqué permiten que esto sea así?”. Hoy la indignación creció, así como mi vista al mundo, pero a la vez también estalle de amor, amor a la tierra, amor antiespecista hacia los animales, amor a la lucha. Mis motores son éstos, que así, de esta mezcolanza de sentires, broten textos y arte que produzcan conciencia y acción. 

Por supuesto que esta “rebeldía con causa” abarca mucho más que el ecosistema, cuando hablamos de justicia ambiental hablamos de justicia social y en ello entra el feminismo. La deconstrucción es tanta… Tengo una lista larguísima de cosas que quiero aprender, cada día se suman más; pero, a veces, la “ecoansiedad” me juega en contra, estamos en una crisis climática y ecológica, y el mundo mira. ¿Nos alcanzará el tiempo?

Ingenuamente espero ganarle un poco al reloj, generando empatía con algunos artículos. Lxs invito a aprender juntxs, llenarnos de amor, cuestionarnos, compartir y crear con la energía de la furia un mundo nuevo, al menos, dentro nuestro.

Sofia Wall D´arpino

Sofia D´Arpino Wall