Tuve una vida intensa, con tantas experiencias, que es muy difícil plasmarlas en pocas palabras, pero el leer en este magazine, notas y comentarios de otras mujeres, me animó a contarles algo de mi vida.

Actualmente soy una docente jubilada, pero tuve una hermosa infancia, tan distinta a la de los niñxs de hoy, donde mis padres nos brindaban -a mis tres hermanas y a mí- lo que podían sin hacernos faltar nada pero sí valorando lo que teníamos.

No sabíamos de zapatillas de marca ni de vacaciones a lugares lejanos, pero los días pasados en familia, en campamentos a orilla de algún arroyo fueron únicos, mágicos. Me hicieron amar la naturaleza y saber que hay otra vida fuera de la ciudad, aire más puro, desarrollar los sentidos escuchando el canto de los pájaros, de los grillos, las chicharras y las miles de expresiones del monte, la selva, que nos rodeaba.

Mi padre, sabiamente, nos hacía apreciar todo ese mundo maravilloso y después, ya siendo madre, traté de transmitirle a mis hijxs y, más tarde, a mis nietxs.

La vida es tan hermosa y tan llena de matices!

Hoy, a mis 78 años, al recordar el camino recorrido, sólo me queda dar gracias a Dios por haberme brindado la oportunidad de caminar y seguir caminando por los senderos que nos marca el destino.

En ese camino, es seguro te encuentres con hermosas flores pero también con agudas espinas, de esas que dejan huellas imborrables.

Eso es vivir.

Alba Vicini

Alba Vicini