Nace de las ansias de libertad, de la gran necesidad de compartir pensamientos, experiencias, conocimientos, opiniones y emociones de mujeres con el mundo y su diversidad. La libertad que da -aunque suene muy trillado- el amor y la luz que genera, capaz de iluminar zonas oscuras dentro de nuestra sociedad facilitando el proceso de deconstrucción necesario para transformar injusticias, desigualdades y exclusiones en coraje para seguir luchando por más inclusión, igualdad y conquista de derechos y, porqué no, ser un engranaje más para promover una sociedad más amable.

Henryka es la casa fuerte, rica y poderosa. Representa a cada mujer, sin distinción de edad, raza, religión, nacionalidad, condición social o económica. Somos todas.

Somos las hijas, hermanas, madres y compañeras; las estudiosas, trabajadoras y emprendedoras; somos las amas de hogar, que contenemos y cuidamos a los nuestros; somos las activistas, militantes y políticas que enfrentamos la injusticia del sistema patriarcal; somos las profesionales, constructoras y materializadoras de sueños y proyectos; somos la experiencia, sabiduría y contemplación pero también somos la ingenuidad, inocencia y asombro. Somos lucha, pasión y atrevimiento pero también somos las que convivimos con la sumisión, condicionamientos y límites impuestos. Somos el goce, placer y disfrute, pero también somos las que soportamos la opresión de leyes, prejuicios y tabúes. 

Somos las que no bajan los brazos, las que saben que los cambios no vienen solos sino que hay que producirlos y fortalecerlos. Somos todas.

Desde nuestro poderoso lugar tendemos puentes para llegar al mundo, demostrando que imaginar es crear, que en cada rostro hay una historia que amerita ser contada y que esa historia puede ser transformadora para muchas personas. Que todo el saber acumulado sólo sirve si se lo comparte, y soñar -porqué no- en que juntas podemos crear la energía suficiente para apoyar a cada una y uno de nuestros lectores en la búsqueda de su propia luz.

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