Recuerdan que con Cáncer habíamos cerrado y nos quedábamos en la cuevita? Bien comenzamos con Leo y hay que abrir.

El regente de Leo es el Sol mismo, y si nos detenemos a mirarlo, vemos y sentimos como IRRADIA  energía.

Estábamos en la cuevita, dentro de nuestro clan y alguien se atrevió a salir y enfrentar lo que hay “afuera”, casi sin temores, un aventurero/aventurera.

 Seria algo así como el hijo que pudo atravesar la membrana protectora  -quizás-  porque si se quedaba adentro, sentía que podía asfixiarse.

Obviamente estamos en presencia por segunda vez de un Signo del elemento Fuego, diferenciándose del Fuego Ariano, que se mandaba y después vemos, aquí hay un sentido que es el de dar energía – quizás a muchos –  teniendo plena consciencia de que Leo “necesita“ este dar.

Por qué?

Porque si va a “dar”, va a querer, porque es consciente de sí mismo y de que da, va a querer – les decía- recibir.

Hablamos de la energía de Leo como el paradigma de la energía que un “actor” desarrolla en el escenario, lo hace y deja (da) todo de sí para recibir el aplauso, que en general es dado desde el corazón de cada espectador.

Ah, les dije que Leo rige el corazón?

La madre, en el caso de este Signo, sigue siendo más que importante, porque es  la mirada de ella la que va a dar “el visto bueno“ al hijo “único” que, de alguna manera, seria algo así como “ ok, podes irte, tenes con que” y esto introduce en ese hijo la posibilidad de singularizarse, es decir, le posibilita, habilita la confianza, autoconfianza, el  “armado” de un Yo.

Recordemos que para Cáncer era el nosotros, recién en Leo hay un YO, un Yo mismo, un Yo soy (sin el clan).

A partir de este reconocerse como un alguien con autonomía y decisiones propias, que no necesariamente tiene que aprobar el Clan, Leo se transforma, nuestra parte Leonina se transforma, en actor de su propia vida.

Podríamos hacer una comparación acerca de lo Leonino de cada uno de nosotros, o acerca de los Leo, con la figura del Rey y/o la Reina.

Rey/Reina, rigen de alguna manera, los destinos de sus pueblos, pero y tal como Leo actor (y la necesidad de los espectadores), no son nada sin el pueblo. Para ser Rey/Reina tengo que tener un pueblo que me aclame.

Estamos en presencia por primera vez en la rueda Zodiacal, de un proceso interno de individualización, de la posibilidad de comenzar a ser seres indivisos (sin divisiones) e integrados en todas nuestras partes, simplemente porque -aquí en esta instancia- tenemos conciencia de nosotros mismos.

Quiero recordarles que el Sol es una estrella fija de una extrema exuberancia. Sin él, no podríamos vivir.

Absolutamente todo lo que comemos recibe la energía del Sol, por eso mismo introducimos esa energía en nuestro cuerpo constantemente.

Bueno seguimos la próxima, gracias por leernos y aquí estaremos la próxima semana, si Dios quiere.

                           María Cortez 2021 ( tiempo de grandes esperanzas )