Por María Cortez

Y .. aquí llegamos, a otro momento del pulso del  zodíaco, en donde tenemos que volver a cerrar.

Escorpio, opuesto complementario de Tauro y aspectado en estos tiempo -tal como Tauro mismo-  por Urano, el Planeta de lo imprevisto y las incertidumbres ( las no certezas) .

Escorpio es un signo del elemento Agua.

En el zodíaco hay tres Signos de cada elemento, tres de Fuego, tres de Tierra, tres de Aire y tres de Agua. A cada unos de estos tres últimos, los de Agua, comparamos a Cáncer con un laguito, a Piscis con  el océano y a Escorpio con un pantano (hay muchísima vida en un pantano y no es para cualquiera vivir ahí, en todo caso).

Escorpio es el Signo que – digamos, digamos – menos le teme a la muerte, la entiende hasta el tuétano, como parte del ciclo de la vida, y puede hablar de ella sin soslayarla, cuestión (hablar de la muerte) que los demás, los que somos de otros Signos, evitamos.

Escorpio es intenso, apasionado y los escorpianos (por este tema de la intensidad) viven, en general, jugando al todo o…nada. 

Mas bien les diría, que prefieren el todo, mucho mas que el nada. Parecería que todo les pertenece, todo -de alguna manera- es de ellos, todo es de su pertenencia, los hijos, la mujer, la casa, los perros, los familiares, el dinero, las pertenencias, los autos.  Agreguen lo que deseen  a esta lista.

Escorpio -las personas de este Signo y nadie es sólo de Escorpio- no solo mira a la muerte de frente, sino que las cuestiones de los dinerillos, el poder, el CONTROL, los celos y el sexo, son parte esencial de sí mismo, por lo cual ninguna de estas cuestiones va a ser “soltada”en ningún momento de su vida (salvo con un tránsito de Urano eh!), básicamente porque “soltar”es, en todo caso, perder el control de lo que sea, diría Escorpio.

Una imagen que usamos en general los Astrólogos para identificar de alguna manera a lo Escorpiano de cada uno de nosotros y a la energía de Escorpio como Signo, es la de San Jorge y el Dragón.

En realidad lo que tratamos de significar – que se ve muy bien con esta imagen – , es que tanto para Escorpio,  como para nuestro lado Escorpiano, que cada uno de nosotros tiene, somos las dos cosas.

Somos el Santo y el dragón, también (somos todos un santo y un dragón en todo caso) un santo al que,  después de una lucha feroz, que es consigo mismo, nuestro lado digamos, más luminoso puede vencer -probablemente-   al que no lo es tanto.

Tengo una amiga (una hermana Escorpiana), ahora no anda por estos lados y siempre le decía “deja tus demonios internos a un costado” pero para ello había que soltarlos, y los demonios (internos), de vez en cuando,  y de alguna manera, a veces nos sirven, no solo a Escorpio sino a todos.

Por lo que…¿por qué habríamos de soltarlos entonces?

Freud, que era Ascendente en Escorpio, nos aclaró muy bien acerca de las pulsiones de la vida, del sexo, del control, la muerte, el dinero y las pulsiones.

Y  que mejor que Escorpio para hablarnos de ellas, la pulsión del sexo, por ejemplo, la pulsión solo por la pulsión, la pulsión en tanto pulsión, como lo no pensado, como lo mas instintivo, que en realidad todos tratamos de negar o suavizar. Escorpio tiene, en todo caso, y me hago cargo de mis palabras, la valentía de sacarlo de debajo de la alfombra, entendiendo que la totalidad de lo que somos incluye la pulsión e incluye al dragón, al santo, la luz y la sombra!

Y por ahora vamos a soltar, hasta el martes que viene en Magazine Henryka. Gracias por leernos.

María Cortez 2021 ( tiempo de grandes esperanzas )